martes, 1 de marzo de 2011

Retazos de historias inconclusas.

"Ni las fotografías de los malos cortes de cabello quedaron".

"Así mismo te anuncio el predecible final de aquello. No rabieta. No disgustos. No decepción".

"No soy un poeta o pintor, para mis adentros soy el más grande mi época, pero para el resto del mundo soy otro tonto muchacho enamorado".

"Era sólo un niño escondiéndose detrás de una barba precoz, al igual que yo, a excepción que la mía no llegó antes de tiempo".

"Y cuando cumplí los 2o fue que caí en cuenta de mi verdadera edad, no era por la cifra en sí, si no por los acontecimientos previos al 11 de Agosto. Había dejado tantas cosas atrás de un golpe".

"Ese es el problema con Saturno", me dijiste. "Tiene tantas Lunas y no una sola, única, como la Tierra. Tú eres más de la Tierra: hecho para una. Seguro disfrutarías con las mil Lunas de Saturno, pero no, no, eres de una. Yo sí soy más de Saturno y sus mil Lunas...".
En ese entonces no entendía lo que quería decirme.

"Que los tiempos cambian, las necesidades cambian". Le dije que no me viniera con excusas, ya estaba harto de ellas. Él es el que ha cambiado y yo no estoy dentro de ese karma suyo porque le soy algún tipo de peso. "El amor también tiene que cambiar". ¿Qué tiene que cambiar? El amor es amor, se sienta como se sienta.
Me miró con cara de pena y luego volteó la mirada.

"Tu forma de escribir es egoísta", me dijo.
Lo sé.
"Escribes sólo para que tú entiendas, yo no puedo leer eso".
¿Para qué lo quieres leer?
"¡Quiero saber que escribes! ¿¡Por qué no puedo leerlo?!!
¡Porque estas letras son lo que me quedan! Tú te puedes ir en cualquier momento...

"Si tantos problemas tengo, sí tan diferente somos, si tanto detestas mis ideas, ¿por qué estás conmigo?"
Porque estoy enamorado de ti.
Me miró a los ojos
¿Por qué tú estás conmigo? -Le pregunté.
"Porque estás enamorado de mí".
Esa respuesta me bastó: fue como un tragaluz para mi ceguera.

Cuando dormimos, inconscientemente, buscamos compañía. "Por eso duermes tan mal", me dijo. Es que cuando hace frío es peor: busco calor. También se me va la cabeza de lado en mis siestas de autobús por eso mismo. Lo hice reír y luego me dio un beso muy dulce... Aún no puedo quitarme el sabor.

"En esta vida sólo quiero la Luna, pero sólo me encuentro con estrellas fugaces".

"Me devolviste aquel amor que perdí cuando creía que lo tenía todo. Fue el único amor que me diste: uno que ya conocía".

"No me hables de Siempres y de Nuncas, porque bastante de esas palabras me han prometido y ninguna se ha cumplido".

Hay veces que quisiera disculparme con el pasado. Pedir perdón por todo lo malo, le dije, sin pensarlo.
"¿Crees en el Karma?", respondió. Era justo lo que esperaba.
Sí. Tarde o temprano vendrá y no estaré listo, lo sé.
Saboreó el aire y dijo: "Bueno, prepárate. Debemos estar listos. Yo haré lo mismo".

"Hay que luchar contra eso, contra este dragón. No dejemos que gane esta batalla". Ese era tu himno y no lo seguí al piel de la letra. Ahora estoy atrapado en la torre más alta, como me dijiste que sucedería.

"Necesitamos a ese alguien que nos salve de nosotros mismos".
Eso funciona para la gente que no se quiere lo suficiente -Respondí.
"Y para la que se quiere de sobra", me dijiste. Siempre llevándome la contraria. Y eso me encantaba.

"Regresaste mucho después de que quemé el colchón en donde nunca hicimos el amor. Eras otro, ni la risa te salía igual. Ya no sabía como hacerte reír y eso me frustraba, pero yo también era otro".

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Perdón. No sabré jamás como hacer que me perdones aquella niñería. Lo pagué todo luego y aún sigo pagando. No tenía idea. Perdon.

Me molestó aquello y las 2 mentiras que dijiste. No era la manera. Yo entendía, pero no era la manera. Hay momentos en que extraño las tonterías, pero no puedo volver atrás.

Todavía sigo esperando que el rencor pase. Una disculpa, sólo espero eso. Fuimos tanto, para al final no ser nada en realidad. La balanza se fue a un solo lado. Nada de A en la S.

Adiós. Muchas cosas las hice sin mala intención.

Por favor. Acercalo. No quiero pensar en el mañana y quedarme dudando.

Basta.

viernes, 14 de enero de 2011

Admítelo.

Admite, al menos una sola vez, que sólo fui inspiración para ti.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Universo G.J.O.V.


Un mundo recién descubierto daba a entender todo su cráneo, y aderezaba mucho más esa idea todo su cabello: Una jungla negra de rulos.

Su frente es toda una planicie que limita con sus cejas y un par de cuevas auditivas. Todo un terreno virgen para la siembra de besos, que siendo bien cuidados, darán frutos de un siempre. Una piel curtida por el tiempo y el hambre, adornada con lunares, cicatrices y quemaduras.

Sus ojos son pequeñas lagunas negras de inocencia, con largas pestañas hechas represas. . Intentos de cascadas horizontales. En el fondo, tal cual las piedras de un río, guardan los pecados, las penas, los temores y todo aquello que cayó en la corriente suave que es su vida.

Su nariz complementa su mundo tal cual la Luna a la tierra. Pintada con quejas y resfriados pasados.

Sus labios opacan todo a su alrededor, menos a sus hermosos dientes ocultos; puertas perladas que cerraban el paso al inframundo en su interior y a un coro de ángeles esperando ser descubierto.

Una larga carretera de deseos con finas curvas poco pronunciadas. De asfalto suave que se desquebrajan con el frío y el calor. Un camino fértil y virgen hacia la perdición, hacia la adicción y la necesidad. Esos labios que mordí y así arrancarlos para mí.

Alrededor yace toda una barba de sabiduría, la cual ayuda a resaltar cada una de sus sonrisas brillantes como la Luna. Un campo bien cuidado de conocimiento y fatiga. De descuido y enigmas del tiempo que a veces envidio.

Su cuello es un puente entre capítulos, ni más, ni menos.

Sus clavículas bien marcadas imploraban ser besadas. Enmarcadas bajo unos hombros que sirven de base al mundo ya nombrado anteriormente. Una enredadera de pubertad cubre su cuerpo, comenzado desde el pecho hasta la última uña de sus bases.

Su pecho con dos ojos punzantes de color carne y con sabor a la misma. Firme pero flexible para con su respiración de ciervo.

Sus brazos, conectados a esas manos, que con cuidado recorrieron tramo a tramo todo mi universo. Sus dedos son imanes para los míos y para todo mi cuerpo. Ocultas bajo todo eso están sus axilas; menospreciadas por la humanidad y las que más han sufrido malas aventuras.

Su abdomen contraído.

Su ombligo es mi lugar designado para dormir en sus tardes. Escondida, como un valle, por dos montañas de hueso.

El paraíso oculto. Lo prohibido. El tabú de placer que jamás ha tocado el sol. Eso es lo que sigue. El capítulo gemelo que prefiero callar y guardar en secreto hasta que sus besos lo aclamen.

Piernas largas y fuertes. Amuebladas con raspones de juventud en donde caen rendidos los recuerdos y se despiertan las nostalgias. Afiladores de garras. Base de medio universo con rodillas. Conectadas a esos pies: anchos y largos. Hechos para aguantar el peso de tanta belleza acumulada en un amplio empaque. Adecuados y confortables.

De ahí comienza y termina a su vez el mundo paralelo de su espalda. El cual detesta. A el cual manda todo lo malo que dice hay en él. Espacio árido y abandonado, pero que sin duda besaría de punta a punta. Otro lugar que esconde otro paraíso, creado sin querer para la raza de amor al cual pertenecemos.

Aquel hoyo negro en el que me perdí y espero me arrastre toda la eternidad, para así nunca partir.

Todo eso es su universo.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Crecimos.


Ver a mi prima con su bebe; ver al bebe, tocarle las manos. Todo eso me da grandes golpes.

También golpea mis ojos.

Yo crecí con ella: Jugamos, lloramos, reímos, rompimos, peleamos, escupimos, vestimos, desvestimos, gritamos, corrimos, llenamos, creamos, inventamos, vivimos... y luego crecimos.

Nos separó un poco esa extraña etapa de la vida en la que simplemente la gente se aparta; no por odio, no por problemas, no por nada malo, si no porque simplemente nos volvemos diferentes. Ella con sus ideas, yo con mis problemas, ella con los suyos y cada uno por su lado.

Con el paso de tiempo tocábamos temas menos infantiles, pero aún tenemos las mismas risas de niño y nos reímos de los mismos chistes; algunos nuevos y algunos picantes.

La veía de vez en cuando. Me olvidé de su graduación. Veía a sus amigos del liceo con los que ella vivió tanto y con los cuales, creo yo, ya no habla tanto. Se enamoró de ese amigo de la familia de toda la vida y ahí encontró el amor. A veces pienso que fueron hechos el uno para el otro: los dos me hacían muchas jugarretas cuando pequeño.

Se volvió toda una mujer, ya no hablaba conmigo y con mis primas, si no con mis padres, con nuestros padres, mis tíos y esa gente adulta que yo aún no entiendo bien del todo por más barba que tenga.

Un día me llegó la noticia de que estaba embarazada y sin darme cuenta ya estaba ansioso por ver los ojos del bebe.

Llegó Diciembre, nueve meses después de la noticia. Sagitario como ella y con la nariz de su padre, o de mi abuelo, son parecidas. Tiene los labios de mi prima. Yo insisto en que parece un muñeco.

Mi mamá se llevó al bebe a tomar sol y me quedé a solas con mi prima. Le pregunté por el nombre, "se llama Abraham", me dijo. Su segundo nombre no tiene el legado de nuestra familia y la sentí un poco más alejada. Hablamos un poco sobre él, mientras yo hacia lo posible por no llorar, pero los ojos se me empañaban de todas maneras. Imagino que pensó que sólo era el sueño lo que me tenía así. Ella volvió a reír como antes.

Me sentí más cerca de ella al tocar al pequeño bebe sagitario. Su sangre está en él, al igual que sus labios y por un momento la miré y miré los ojos del niño; me sentí más pequeño que él. Realmente sentí el paso del tiempo y todo se volvió una alegre nostalgia del ahora.

Ahora sólo me resta esperar los próximos golpes y notar si podré aguantar las lagrimas como esta vez.

martes, 23 de noviembre de 2010

Que yo no soy nada y tú lo eres todo.
Y así nos complementamos en totalidad.

jueves, 11 de noviembre de 2010

Me siento atrapado.

Que alguien me libere.

No pertenezco a este lugar.

Aparece con una sonrisa, luego lo sabré.

Quiero descubrir nuevos lugares, nuevos sabores, nuevos olores.

Diferentes puntos de donde se pueda ver la Luna.

Tener un compañero.

Ser muy feliz.

"Me volveré fuerte para esa persona que me salvó de la soledad."

miércoles, 10 de noviembre de 2010

El mismo lado del tablero.


Hablan de debilidades.

De quién es más o es menos.

Eso no tiene importancia cuando al final terminas la contienda como un cobarde.

Lo peor de todo es que te dejas vencer, y sólo porque sabes que a largo plazo será una batalla perdida de todos modos.

Desde un principio lo fue.

Tal vez algún juego de espías, quién sabe.

Lanzaste tus peones ya que tu defensa se basa en las torres. No tienes Reina y menos un caballo.

No es que seas un mal jugador, simplemente juegas con miedo; para atrás, pero así se pierden las batallas.

Ni siquiera me empeñé en usar mis mejores movimientos.

¿Qué fue de aquello? No fue un contra, fue más que una partida amistosa.

Yo no quería jugar del mismo lado del tablero, aclaro eso.

Ya que hay muchas cosas que no aclaré, una de ellas era que realmente tenía miedo de perder.

sábado, 6 de noviembre de 2010

Por un lado está el sexo, por otro lado las lágrimas y por último están los abrazos.

Puedes elegirlos todos, o ningunos.

Puedes elegir uno que otro, pero no al mismo tiempo.

Sólo se sabe que son necesarios de vez en cuando.

Porque el amor es todo lo que necesitamos en todo momento.

¿Y la malicia?

No es mi culpa, nací con dos corazones. No puedo hacer nada al respecto.